Aquel día mi vida se caía a pedazos
frente a mis ojos,todo parecía morderme las manos y los tobillos,
nada me sostenía mas que tu mirada,
aunque para ese entonces ya era lejana,
pero a mi me alcanzaba para enjuagar mis penas...
Entre tu amor y mis miedos
se me coló la cruda realidad,
se cobró venganza la muy perra por abandonarla y
quedarme en tu cielo tanto rato...
se me derrumbó el castillo de cartas
que había sido mi existencia
haste ese entonces...
Nada, solo trataba de mantenerme en pie
de agarrarme de un pasamanos de agua
que nunca me sujeto como tu cariño,
pero aquella tarde demoledora de vida...
fue como sujetarme del agua...
Te habías marchado y
mi vacio se completó,
mis penas se convirtienron en rabias
y me quedé
mirando la oscuridad...
con la boca llena de preguntas...
No supe qué hacer, dónde buscar...
Tú no estabas y la vida se me venía encima
como un camión sin frenos...
Una nueva e inesperada vida se me metía en las costillas
y me llenaba de dolor, me quemaba la piel como
una marca de ganado...
Esa tarde me sobraron lágrimas
y me sobraron motivos
para no esquivarlas...
Aquel día yo sabía que el destino
me pondría frente a ti de nuevo...
y no callarían nuestras miradas...
Pero... el tiempo
que tiene la mala costumbre de pasar,
y el calendario se aprontaba
a recordarme por primera vez tu partida...
llegó otro amor a llenarme de felicidad,
al que alguien, sin saber, le regaló la mitad de tu nombre...
Ese día supe que tú corazón
nunca fue una casualidaden mi pecho...
y dejé a la felicidad
de haberte tenido
fruir en mi sangre para siempre...
Lorenasol enero 2013
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