Mis Notas...

9 de enero de 2013

Pedro y Ema / Lorenasol 07/01/2013
Tal vez todas las historias de amor son iguales, unas mas hermosas que otras o también unas mas trágicas que otras... eso depende de cómo interprete la vida cada persona... Esta historia que voy a narrar es real , y ahora es parte de una serie de historias que tuve la oportunidad de escuchar en una vuelta muy especial que me di por la vida gracias a mi trabajo, y que me hizo crecer mucho como persona y donde gracias a Dios pude observar que la gente ama mucho mas de lo que cree. y que el destino si o si, cuando hay amor se revela aunque las personas lo nieguen y se rindan a la primera. He escuchado por ahí en alguna conversación en alguna mesa en algún bar, y también alguien me lo aseguró una vez... que el amor siempre te encuentra y siempre se impone al destino, a los deseos y a los malos presagios... el amor es el amor... siempre triunfa... o mejor dicho "siempre prevalece" o como dice Benedetti, el amor siempre construye puentes que trasladan a la otra orilla... 
(bueno aca va la historia, no soy escritora de cuentos asi que me perdona señor lector, pero lo voy a contar a mi manera... :))
Me encontré un día golpeando la puerta de Pedro con dos colegas mas, las tres pensamos en silencio lo mismo: "una puerta mas y todavía falta harto para la salida..." Como sea y lejos de toda teoría, nunca imaginamos conocer a este personaje tan especial... 
Se tardó mucho en abrir, pero de adentro nos grito muy caballerosamente y nos dijo que estaba pero que por favor esperemos, bueno al cabo de mas o menos ocho a diez minutos Pedro abrió la puerta. En ese momento nos dimos cuenta que él era casi inválido, le costaba mucho caminar y se trasladaba con mucha dificultad con sus dos muletas, bueno el trataba de desplazarse lo mas natural posible, evidentemente eso era muy complicado, y nos pusimos muy nerviosas, claro está que tratamos de ocultarlo. Pedro se puso mas inquieto aun, el lugar donde nos atendió estaba un poco retirado y tuvo que avanzar un largo trecho, que para él se hizo eterno. Al entrar a la habitación, Pedro resbaló con algo y su inestabilidad lo hizo casi caer y al tratar de afirmarse, votó unas copas muy hermosas que estaban sobre una mesa de arrimo y quebró dos... Bueno nosotras tratamos de colaborar pero él se negó muy amablemente... y no quisimos insistir, esas personas a veces tienen un carácter muy especial y odian sentirse mas inválidos de lo que son.

En fin, seguimos con nuestro trabajo, (encuestas personales), y de pronto al preguntarle de donde era y con quién vivía en casa, así sin más nos comenzó a contar su historia, que a mi me dejo una lagrima a punto de caer y mi otra colega una esperanza maravillosa en el alma, (la vida de ella, mi segunda colega estaba en ese momento echo pedazos, y el trabajo le estaba sirviendo de terapia, nos hicimos muy amigas aunque diferimos en muchas cosas, sobre todo en la política, en otras coincidimos plenamente, y mi tercera colega, muy obligadas a trabajar con ella, la verdad la detestábamos porque tenía, según nosotras dos, el corazón metido en un lugar inmencionable... ni siquiera le importó su historia).

Pedro era un hombre encantador, acogedor y sencillo, (la gente sencilla tiene un encanto y una luz muy particular), no se le notaba para nada los casi veinte años en la Armada había sido marino toda su vida desde que llegó del sur a la Capital a enrolarse en la Escuela de Cadetes. Él era de una isla muy pequeña y muy escondida en el mapa de la Isla de Chiloé, bueno en rigor se había marchado con su familia cuando tenía como cuatro años a Punta Arenas, mas al sur aun y allí desarrolló su vida, fue al colegio y a la edad de nueve o diez años conoció a Ema, ella igual tenia su edad, eran compañeros de curso. Pedro nos dijo con un inmenso brillo en los ojos que fue amor a primera vista, que maravillosa la luz que ilumino su rostro en ese instante de confesión. Desafortunadamente para él, Ema no tenia los mismos sentimientos y al cumplir doce años él se declaro, aunque escucho un NO que hizo eco en la luna, él siempre la amo. A los dieciséis años, antes de irse a la Escuela de Cadetes volvió a insistir pero otra vez la chica dijo que no, no lo amaba y no quería nada con él.
Se fue a al escuela militar y nunca se olvidó de ella, al pasar los rigurosos cinco años de soltería que exige la institución se caso con otra mujer y tuvo dos hijos, su vida se desarrollo con altos y bajos y al pasar 15 años se divorciaron y él se quedó con sus hijos a esas alturas el mayor tenía 15 y la menor 13. El nos contó, que lógicamente nunca quiso a su señora, nunca la amó como a Ema. Durante su matrimonio Pedro sufrió un accidente en la marina, todo paso en un polvorín, Pedro entró desprevenido y había un soldado ordenando o juntando armas y nunca entendió como este joven se le salieron dos seguros de granadas y bueno eso provoco una explosión de proporciones, y dejo a Pedro con un daño a la altura del cuello, los dos brazos y las dos piernas quebradas y con grandes quemaduras en todo el cuerpo y en coma por cuatro meses, el otro marino no sufrió mayores daños, puesto que ya había salido del polvorín y estaba un poco mas lejos que Pedro. Él nos dice que nunca entenderá cómo o por qué quedo vivo. Durante esos cuatro meses que estuvo en el hospital solo contó con la compañía de sus hijos y su madre, su esposa en muy pocas ocasiones se hizo presente, salvo en el momento de cobrar el seguro militar, que por cierto era muy ostentoso y no le dio absolutamente nada a él, en ese momento Pedro necesitaba mucho el dinero para comprar medicamentos, artículos de aseo, y bueno todo lo demás necesario para poder optar a una pequeña mejoría, ella cogió el dinero y se fue al norte con su nueva pareja.

Los momentos en el hospital fueron horribles nos seguía relatando Pedro, operación tras operación, lo cuidaban todo el tiempo, porque a pesar de no poder moverse, él obviamente no tenía ganas de vivir, abandonado por su esposa, él veía que su familia no tenía interés por él, el futuro se le venía terrible y sus hijos igual debían hacer su vida, Pedro tenía un mal pronostico, el daño en el cuello indicaba que quedaría cuadraplejico el resto de su vida, y los médicos se lo dijeron y él solo quería morir. Pasó un año en el hospital entre operaciones y terapias y logro avanzar algo, pero de caminar jamás, los médicos le dijeron que no se haga esperanzas al respecto, todas las terapias estaban dirigidas a rehabilitar sus brazos y su cuello.
Al cumplir un año, Pedro continuaba totalmente derrotado, las terapias psicológicas no surtían efecto y nada lo motivaba para de alguna forma salir adelante. De pronto en una de las terapias en el hospital divisa a una chica, de lejos con su mal lenguaje le indica a una enfermera que la siga y la traiga donde él. A pesar de todo, del accidente, del tiempo, y de su mala visión producto de las quemaduras, Pedro logró reconocer a Ema y sintió que su corazón se le paralizaba, nos describía de tal forma la emoción que sintió en ese momento que me parecía ser él en ese instante y no pude mas que alegrarme, claro no se lo dije para no interrumpirlo pero fue un momento muy especial.
Ema también lo reconoció enseguida, llegó a su lado y lo abrazo muy íntimamente, Pedro le contó todo lo que le había pasado, Ema también le contó a la rápida un poco de su vida, ella igual estaba divorciada y tenía una hija de 19 años que acababa de entrar a la universidad a estudiar periodismo. En ese momento Ema tenía internada a su mamá en ese hospital, la habían operado de un tumor cancerígeno en el pecho izquierdo y bueno, debía acudir a verla a la brevedad, pero prometió volver a visitarlo. Desde ese día Ema no se separó del lado de Pedro y bueno él enamorado la vida entera de ella comenzó, inconcientemente a tener fuerzas y seguir las terapias con el corazón llenito de fe y juro que se pararía de esa silla así fuese cuando tenga 60 años, actualmente Pedro tenía 41 y el accidente había sido al final de sus 39 aproximadamente. Ema ya con su madre recuperada, comenzó a acompañar a Pedro cada día en sus exaámenes y en los ejercicios, lo ayudaba a vestirse, a comer y bueno acá viene la parte menos glamorosa de esta historia, pero sentí en ese momento que él no le dio vergüenza relatarla, mas bien sentí un dejo de orgullo de su parte, al ser lo principal que debía vencer para estar con Ema, y el porque Pedro si ya la amaba de toda su vida, ahora la amaba el triple. Pedro durante todo ese tiempo tuvo que usar pañales, no sentía el cuerpo casi de los brazos hacia abajo y no había ningún control natural en sus necesidades diarias. Al contarnos esa parte de la historia a Pedro se le cayó una pequeña lágrima y bueno a mi en particular se me apretó el corazón al recordar a mi padre, luego de su larga enfermedad. 
Bueno de ese accidente ya habían pasado dos largos años para Pedro, y su vida sin saber había dado un vuelco en casi 180º y de la tragedia que significó su accidente había pasado a la felicidad mas absoluta. Lo que a él le parecía tan increíblemente maravilloso era que tuvo que darse una vuelta tan larga para lograr estar con la persona que él mas había amado en su vida. Quería que entendiéramos que la vida es misteriosa y que cuando dos personas se aman tarde o temprano se unen.
Pedro luego de marcharse desde Punta Arenas a Santiago a la Escuela de Cadetes, se graduó y fue enviado a Iquique (norte de Chile), y al transcurso de sus veinte años en la institución fue enviado al extranjero por varios años, estuvo en Haití en las fuerzas de paz de Chile, luego se fue nuevamente a Punta Arenas a la base que la Marina tiene allí y de ahí de nuevo a Iquique donde tuvo lugar este fatídico accidente.
Él jamás se imagino lo que la vida le tenía deparado, primero con su fallida familia, luego el accidente que no solo le dejó heridas físicas sino también heridas psicológicas profundas. Y encontrar a Ema de esa forma tan inesperada , aunque parezca gracioso, nos dijo, dio gracias a Dios por el accidente, sino de ninguna forma hubiese encontrado a Ema, sus caminos eran muy diferentes uno del otro. Pedro se encontraba, a pesar de todo, completamente enamorado de Ema, y Ema por su parte también de él, aunque a sus doce años no hubiese apostado siquiera por rozar las manos de Pedro. Habían inconvenientes lógicos, como que la hija de ella no aceptaba aun a Pedro, pero él nos aseguró que pronto eso sería historia y la chica igual cedería con él y su madre. Con los hijos de él no había problema. Ese año era la primera vez que Pedro pasaba la navidad con Ema, y nos dijo que había sido lo más hermoso que le había pasado en mucho tiempo y aunque la hija de Ema no lo quisiera, ese día le dio lo mismo. 
Pedro al terminar de contar su historia nos acompaño nuevamente a la puerta y en el trayecto nos enseño la casa, muy linda por cierto de todo mi gusto, tenía cuadros mayas y aztecas, tenía decoraciones mapuches y una que otra planta. Tenía también un teléfono muy antigüo y estaba en reparación un sector de la casa, era de un piso obviamente por lo de él, y además había un cuadro que Ema le había regalado y que el atesoraba como lo mas hermoso de su casa...

Ese día Ema estaba en Valdivia, pero le había dejado todo para cuando nosotras pasemos y nos atienda como él lo había hecho, respondiendo las preguntas. Bueno como lo mencioné antes, Pedro actualmente vive en mi ciudad con Ema, ya está caminando con muletas y tiene un muy buen pronóstico. "Todo lo he logrado junto a Ema, finalmente nos dijo "no lo entiendo pero algo pasó conmigo y me hizo cambiar todo, la depresión sin mas se fue y parece que todo era tan fácil"... mi único aporte a ese comentario fue "a eso algunos le llamamos MAGIA"... y él y mi colega me miraron con un dejo de complicidad y  esperanza... 
No he podido olvidar esta historia, ni la luz que irradiaba de Pedro ni las palabras de mi colega ente medio de la narración: "aun se puede, patner, aun se puede tener fe"... - siempre amiga, siempre -... sino pregúntamelo a mi................................ Lorenasol enero 2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario