“Me cuesta demasiado enamorarme, comparo cada cuerpo con el tuyo, sus formas de tocar y de mirarme, y en cuanto piden más, entonces huyo. Estoy pasando el duelo de tu ausencia, la cruz de los domingos sin pareja, ser libre arrastra carga y penitencia que asumo con rigor sin una queja. De puertas para fuera me disfrazo y cuento historias, chistes, tonterías, y si la chica es guapa, pues la abrazo. Por dentro, ya lo ves, tengo mis días, y hoy mismo desperté con un balazo: Ayer volví a soñar que me querías.” / Luis Ramiro
No hay comentarios:
Publicar un comentario